viernes, 10 de mayo de 2013

Lo que mi amigo Alessio me enseñó! “El Bien está representado por el amor hacia las tres instituciones más importantes que Nuestro Señor Jesucristo nos dió: La Iglesia, la Patria y la Familia”.














Mi amigo Alessio me enseñó!



El Bien está representado por el amor hacia  las tres instituciones
más importantes  que Nuestro Señor Jesucristo nos dió

"La Iglesia, la Patria y la Familia”








Un buen amigo italiano, que por simple coincidencia hace un par de años encontré en el camino de mi vida, en cada momento de conversación me deja  extraordinarias lecciones  de crecimiento personal,  herramientas ideológicas y para usted de contar. Lo cierto que hoy, he decidido compartir con ustedes ciertos conceptos que en el andar de nuestros tiempos debemos conocer, sobre todo, aquellas personas como yo,  hemos vivido en la ignorancia de la historia y de la realidad equivocada. Estoy convencida, será de provecho para ustedes amigos lectores.



Por su parte,  me permito compatir algunos extractos de una obra denominada “EL BIEN Y EL MAL” cuyo autor es mi amigo Alessio y que con su autorización transcribo a continuación:



Uno de los conceptos más controverciales de los últimos tiempos,  se encuentran referidos a la política como factor “anticatólico” ya que [...que se funda sobre el postulado de  ausencia de verdades absolutas...] teniendo en cuenta que la libertad y la justicia son derechos que el hombre como un todo [...tiene la libertad de elegir según su propia opinión, es exactamente lo contrario de la Doctrina Católica, basada sobre la existencia de Diós y del Diablo, del absolutamente verdadero y justo y del absolutamente falso y equivocado más allá de cualquier opinión, cosa que la democracia niega rendiendo así todo absolutamente opinable]



Es así como [ Este es un concepto extremadamente peligroso, porque quitando a la humanidad la guía espiritual y moral del Catolicismo que ponga adecuados límites a la libertad que resistan al mudar de los tiempos, la justicia y la moral vuelven nada más que una moda del momento, y lo que hoy es considerado justo y moral dentro unos años puede ser considerado equivocado e inmoral y viceversa, sin la aplicación de ningún criterio además que el pensamiento en el momento más comunemente compartido, con consecuencias que es difícil prever mas que es fácil temer...]



Un curioso ejemplo, citado por  mi amigo en relación a la evolución "algunas veces absurdas por nosotros los hombres", sería imaginar por un momento que en el futuro se pudieran construir personas de acuerdo a la conveniencia del Estado  [... se podría llegar a crear simulacros de personas en laboratorio, seres viventes sin padres, ni almas, “hijos” de una probeta y, porque no, darles las características más adaptas para un determinado empleo, como por ejemplo las misiones espaciales. ¿Parece una horrorosa tontería? Bueno, sí lo es. Pero desde hace sólo quince/veinte años ¿quién habría podido imaginar que a dos personas del mismo sexo se les permitiría juntarse legalmente y de adoptar a niños? Nadie!  porque habría parecido nada más que una horrorosa tontería, un chiste de pésimo gusto sobre el sentido de la vida humana, que es molesto también sólo escuchar por broma...]



Para tal efecto, entonces podemos decir, [...para la democracia,  el Catolicismo es  digno de respeto, pero no más de cualquier otra así dicha “religión”, opinión, pensamiento o ideología, menos claramente las ideologías antidemocráticas que vienen puestas fuera de los juegos con acusas de "racismo", "intolerancia" u otras parecidas, tanto estúpidas como eficaces y a las veces substenidas por leyes hechas a medida para limitar la famosa “libertad de expresión” cuando esa es ejercitada contra la democracia que paradojalmente la crió. El hecho que hoy el Catolicismo (y más en general el Cristianismo) aún goze de una dignidad mayor es sólo porque también si débilmente está sostenido por millones y millones de personas, sino en una democracía perfecta el Catolicísmo vendría puesto en el mismo plan del satanismo, como dos religiones ambas dignas de respeto hasta que no vuelvan antidemocráticas, a la misma manera de como una esposa madre de familia y una prostituta de calle que deberían ser puestas al mismo nivel, sin discriminaciones, como libres elecciones de estilo de vida de libres personas.Es verdad lo que se dice, que la más grande mentira de Diablo fue convencir el hombre de no existir...]



"En este anticatolicismo se manifiesta también en el gran materialismo y consumismo que un sistema democrático desarrolla ; está claro que viniendo a faltar valores religiosos y morales en los cuales creer, todo se reduce una gran carrera al ganar, al poseer, al agarrar y al disfrutar por unos dichosos y al soñar de hacerlo por todos los demás. En falta del Diós verdadero y de otro verdaderos valores, no puede que dominar el "diós dinero" junto con otros fetiches que el hombre mismo, vaciado, se cria en sobstitución en una forma de moderna idolatría"






[...La democracia liberal y progresista es una revuelta del hombre contra Diós [...] Una revuelta a travès de la que el hombre liberal y moderno (en el sentido peor del término) quiere quitar a Diós la potestad del juicio de Bién y del Mal, del justo y del equivocado, de la virtud y del pecado, usurpando Su rol de juez supremo y tomando de Él una total indipendencia moral... postura parecida a la de Lúcifer que quiso ser a la misma altura de Diós...]

 



 El autor sigue expresando:



La democracia demuestra su carácter,  también privando los “gobiernos” de la fuerza necesaria para combatir el crimen y garantizar la seguridad de los ciudadanos, el "Dad a César lo que es de César". ¿Cómo puede la policía, entorpecida por mil reglas y reglitas, constatar en manera eficaz a los criminales que de lo contrario gozan de una total libertad de acción?

"Es como golpearse con las manos atadas detrás de la espalda contra a alguien que no sólo tiene las manos libres"...








 [... Toda la historia de la humanidad nos demuestra que no puede existir la paz donde no se tiene la fuerza para garantizarla, Como decían los antiguos romanos “Si vis pacem para bellum”, “Si quieres la paz prepara la guerra”, y ellos de guerra se entendían mucho más de nosotros hoy. Por cierto, cuando en nuestro País había menos democracia había también mucha menos personas que colocaban las rejas a las ventanas de casa... también porque la democracia mide al milímetro la legítima defensa, y la víctima que no acepta de padecer democraticamente, si descubierta, está siempre en grave riesgo de pasar de su condición real de víctima a la condición de “delincuente” que la democracia le va a atribuir sin otorgarle ninguna de las atenuantes que menudo reagala a los delincuentes verdaderos, según una concepción de justicia totalmente invertita...]


La droga, los robos, las agresiones, las violaciones, los homicidios, y demás crímenes de los que "disfrutamos" no son otro que el producto de leyes siempre más blandas e indulgentes, leyes democráticas antinacionales.




[...La democracia liberal y progresista es antifamiliar: La propaganda de las "parejas de hecho" y su reconocimiento social tan condividido es el segundo insulto, después del divorcio, a la institución del matrimonio y a la concepción de familia, privados de cada sagralidad. Además que el daño moral, eso ocasiona un daño práctico como acaba con el impulsar las separaciones vistas como "libres elecciones", destruyendo así no pocas familias y quitando a los niños una infancia sana y serena. 






En otros tiempos los padres aguantaban sus eventuales problemas por amor de los hijos, hoy les se permite de escoger de no hacerlo. 


Como quita a los “gobiernos” el poder de reprimir de verdad lo que se debe reprimir? la democracia quita a la misma manera el poder a los padres de reprimir de verdad a los hijos cuando se necesita, según aquella visión (ahora ya por suerte un menos común) moderna de los "padres amigos" que no van a prohibir nada, con el resultado que no pocos chavitos a los que visiblemente les hace falta una buena dosis de bofetadas y chiquitas que regresan a las cinco de la madrugada sin que nadie se permita de decirles nada para no hacerlas enojar. Como siempre, la falta de autoridad por parte de quien tendría que desempeñarla ocasiona una inversión de autoridad, en el grande como en el pequeño, tanto por los grandes bancos internacionales que en unas situaciones mandan en vez del “estado” como por los hijos que ponen los pies sobre la cabeza de los padres.



La televisión, según el costumbre liberal, por su parte muchas veces parece querer empeorar la situación familiar ya bastante dañada, dando a menudo ejemplos negativos y enseñando como justas y exitosas elecciones de vida absolutamente equivocadas. Otro factor influyente en las malas costumbres es “la música” que de lo contrario tendría que ser algo de inocente y placentero, proponiendo entre otros pésimos sujetos desgraciadamente de moda y lamentablemente no censurados que para golpear a chiquitos sin cerebro ni gusto (pero con la cartera) charlan de actos con efecto sobre  muchos adolescentes. (algunas músicas, no todas)



Y ni hablar del efecto  particularmente grave por las chiquitas, que ven en la televisión tantas mujeres de escasa o nula moralidad propuestas como divas y estrellas, cosa que puede inducirlas a retener que desnudarse o saltar de una cama a otra como una pulga en un dormitorio público sea algo normal si no hasta también de socarrón para hacer carrera. Por ejemplo, ¿por qué las cantantes sobre todo norteamericanas e ingleses (que se ven en gran parte del mundo)  tienen que ponerse casi todas como prostitutas? ¿Tener un actitud y un aspecto decente impediría quizá de hacer música? Yo opino que no.






La democracia liberal y progresista está contra el honor y el valor: Se está construyendo una sociedad amorfa, donde la gran mayoría de los individuos ya no tienen ninguna capacidad de exponerse personalmente por nada, ni de colectivo ni de personal, llegando a no saber tampoco cómo borrar las blasfemías de las paredes de las calles, etc..



El ciudadano demócrata en frente de cualquier problema, tiene la mirada al suelo y camina rápido con la cabeza baja hacía casa donde poder quejarse al seguro, pero seguiendo a votar aquellos mismos políticos liberal-demócratas que incansablemente le ocasionan los problemas; claro, porque la democracia le enseñó que “los fascistas (que le solucionarían todo, muy rápido y definitivamente) son malos”, por lo tanto se queda democraticamente con los problemas y democraticamente sigue quejándose.






QUÉ HACER?

  La única cosa que podemos hacer por nuestra parte para ese mundo sea mejor, es atestiguar con nuestra vida la grandeza y la justicia de nuestros Valores, que no son ni antiguos ni modernos sino eternos como el amor de Diós por Sus hijos.



Las mejores maneras de agradecer  de ese amor son las siguientes: compartir la suerte que tenemos en esta vida con los que no la tienen mas se la merecerían y llegar a la fin de nuestros días en esta tierra con la posibilidad de decir,
 Mi Señor, no Te traicioné!!





Los deberes del hombre

El placer de sí mismo no es un pecado, este debe tener límites tan claros como cualquier católico de buen sentido. No  existe  bienestar hasta que no hay caridad y justicia, así como, no es la riqueza lo que no proviene de fuentes indignas ni se utiliza para realizar indignas cosas... Que ese pensamiento sea la guía del hombre en la búsqueda de sus satisfaciones terrenas, y si en su viaje en este mundo tendrá suerte, no se olvide de agradecer al Señor compartiéndone una parte con quién la suerte no la tuvo. No se pide a nadie de ser un santo, un guerrero o un misionario (pero, honor y gloria a quién lo merece)  y vivir la vida lo más placentera posible mas teniendo en el corazón y en la mente siempre firmes los verdaderos Valores, Diós, Patria, Familia, Honor y, trás, confianza in sí mismos. Reflejar antes de quienquiera la justicia absoluta de estes Valores con el ejemplo de una vida noble de la que estar orgullosos, y trasmitir esta ética a quienquiera se pueda.






Los "buenos ciudadanos" que no hacen nada de mal pero tampoco harían nada para contrastarlo se merecen bién poco respeto. Y si alguien nos dice que "somos todos hijos de Diós y todos hermanos", ¡bueno! ¡Mejor!



Recordarse que la contaminación social empieza a pequeños pasos : Lo que hoy es una tontería sin peso que tal vez hace reir también mañana puede volver una regla de costumbre normalmente aceptada, como siempre desde el malcostumbre nace la pésima ley, y como siempre el mundo empeora por nuestros errores también y también mejora gracias a nuestra humildeísima obra ; por lo tanto, ningún respeto, ninguna tolerancia ni ningún diálogo con los enemigos de la Tradición, tampoco en los aspectos que parecen más inocuos.



Nuestro honor, también es como un dique, que se empieza a tener grietas y puede derrumbarse.



Los deberes de la mujer

La mujer debe quedarse con todas las características que la modernidad parece querer quitarle, la feminidad, la dulzura, la paciencia, la gracia, el pudor... y bién sabiendo que el más alto resultado de su vida y su único verdadero deber es lo de ser una buena esposa y una buena madre católica, inspirando en el hombre nobles y caballerosos arrebatos de amor, de poesía y de valor, que lo lleven a sentirse orgulloso y honrado de servirla como la reina de su corazón y en su honor encarar serenamente cualquier dificultad el destino pueda reservar.





Recordarse, siempre, que sólo bajando un poco la cabeza puede recibir sobre esta la corona.

La mujer tiene que alinearse totalmente a lado hombre en la defensa de los sagrados Valores tradicionales, pero en "retaguardia": con fuerza moral escondida detrás recato, ternura, piedad y prudencia ; las niñas juegan con las muñecas, son los niños a jugar con las armas.

Tiene que ser orgullosa de su propia feminidad, que si verdadera es algo de estupendo sin iguales en el mundo, sin nunca ni de ninguna manera intentar o querer ser parecida al hombre, sola, única sumisión suya que más grande no podría ser como la lleva a negar sí misma. Abrazar con placer su rol en el hogar, en la familia y en la sociedad, rol sin el que la humanidad no podría existir y que junto con el amor por Diós y por la Patria ha inspirado casi todos los más altos y los más bellos sentimientos a través de los siglos y que hizo fluir ríos de tinta para celebrar la maravilla de la mujer.

Por favor, no os quitad y no nos quitad todo eso.





Al finalizar, el hombre tiene que ser hombre y la mujer que ser mujer, sencillamente y sin inventar nada más redescubriendo todo.





Por fin hemos llegado al final de esta nuestra buena lectura, y para concluir resumiendo en pocas palabras cuanto expresado, el Bién está representado por Nuestro Señor Jesús Cristo, por el amor para las tres más importantes instituciones que Él nos dio, la Iglesia, Patria y la Familia, por la conservación del Honor personal que a Sus ojos nos hace menos indignos y por la fe y confianza en nosotros mismos y en nuestras acciones sostenidas por la conciencia de ser en el justo con Su santa ayuda. Todo lo que se pone contra de eso, es el Mal.


Nuestro Señor subió al Calvario por todos nosotros y por el triunfo del Bién… no debemos olvidarlo nunca.




Agradezco de todo corazón por la bondad de haber leído hasta aquí. A tí que has leído... ¡que Dios te bendiga!



¡Viva  Cristo  Rey!



En el nombre de mi amigo Alessio, les transmitió  
 Maria Eugenia López Loyo

No hay comentarios:

Publicar un comentario